Los profesionistas exitosos son hacedores, no soñadores.

Algunos de ustedes quizá comprendan más el punto que quiero tratar en este artículo  debido a que lo han experimentado en ciertos momentos de su vida.

¿Te acuerdas qué te inclinó a decidirte estudiar una carrera profesional en la unadm?

Voy a enumerar algunas razones que nos han compartido compañeros:

–       No tengo tiempo de ir a una escuela presencial pues trabajo.

–       Las labores del hogar me impiden trasladarme a una escuela presencial.

–       Me parece interesante las carreras que ofrece la universidad.

–       Es gratuita

–       No me gustan la rutina, así que el hecho de entrar cuando quiera a estudiar me parece excelente

–       Es un excelente complemento a mi carrera profesional, como segunda carrera.

–       Etcétera.

Independientemente de la razón por la que hayas decidido hacer este proyecto profesional, lo cierto es que deberás tener muy presente tu motivo, pues solo este motivo hará mover tu voluntad cotidianamente para HACER tus objetivos realidad, pues de lo contrario se te olvidará tarde o temprano y solo será un SUEÑO momentáneo de entre tantos que no echó raíces. Deberás ser un HACEDOR comprometido.

Un SOÑADOR es aquel que en una noche cualquiera tiene antojo de pastel pero no está dispuesto a ir a buscar la pastelería o hacer uno; es imaginarte siendo un experto en computadoras llamándote Ingeniero y no estar dispuesto a buscar resolver un problema técnico por mucho que te tardes; es imaginarte tener tu propia empresa aplicando lo aprendido es la carrera y no estar dispuesto a perder algo; es imaginarte ser un perito en seguridad pública pero dándote flojera investigar las actividades de cada materia; es imaginarte dando clases en una universidad y no leyendo ni un solo libro al mes; es imaginándote x o y cosa relacionada a tu carrera y NO ESTAR HACIENDO ALGO CONCRETAMENTE para conseguirlo.

Si tu motivo es suficientemente fuerte para mover tu VOLUNTAD, no importará lo que pase pues estarás firme en tu camino.

El no tener tiempo suficiente para ir a la escuela no es suficiente, pues ¿Por qué van a la escuela, al menos una vez por semana, en la nocturna o en tantos programas alternativos los que no tiene oportunidad de hacerlo tiempo completo?

El que estés ocupada en las labores del hogar no es suficiente, pues ¿porqué tantas mujeres ocupadas y responsables del hogar se hacen tiempo para estudiar?

El que sean interesantes las carreras de la universidad no es suficiente, pues cosas interesantes hay muchas en la vida ¿Estás seguro que eso te mantendrá firme en tus estudios?

El que sea gratuita no es suficiente pues muchos no valoran lo que no les ha costado  algo. ¿Estás seguro que no dejarías días sin estudiar si te costara 7 mil pesos del fruto de tu trabajo?

El que sea flexible no es motivo suficiente pues algo que tiene los estudios profesionales, para quien se los toma en serio, es que requiere mucho método y disciplina para formarte como investigador, cosa indispensable para el autodidacta.

El que sea un excelente complemento para tu carrera profesional no es motivo suficiente pues ¿Eso hará que dediques al menos 8 horas de estudio semanal?

Deberás tener un motivo más grande que eso, pues muchos que han tenido esos motivos están ahora con materias reprobadas en el mejor de los casos y en el peor simplemente abandonaron su antojo de pastel por la noche pues les dio frio salir por él a la pastelería.

Es por esto que hoy te invito a que te regales un día completo en algún momento cercano para pensar el motivo de lo que estás haciendo en tu vida, lo pongas por escrito o con imagen relacionada y lo coloques en un lugar que puedas ver diario para que nunca se te olvide.

Es sano cambiar de parecer, siempre y cuando sea por algo que creemos mejor, sin embargo si ese cambio no es producto de una DECISIÓN PLANEADA, será un síntoma de que algo necesita urgentemente de atención, pues los resultados pueden no ser gratos tarde o temprano.

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